domingo 8 de enero de 2012

Hace un año.

El 8 de enero no es una fecha muy relevante en la historia. Mucho menos en 2011. Fue un sábado como otro cualquiera, el primero de ese año. Frío invernal, como era esperar...la vida seguía igual.

Pero para mí fue un dia especial, para mal. Hace un año descubrí la vulnerabilidad a la que estamos sometidos a diario sin darnos cuenta. Nos creemos dioses demasiados ocupados con frivolidades para no percatarnos que deberíamos dar gracias por sólo el mero hecho de seguir existiendo. Y desgraciadamente uno no se da cuenta de ello hasta que las fuerzas terminan flaqueando. Cuando la salud falla, lo demás no importa.

Recuerdo todo de ese día, lo contento que me levanté al encontrarme bastante mejor que el dia anterior, algunas canciones que sonaban ese día en la radio...recuerdo también el trabajo que estaba haciendo y que era necesario entregar para aprobar. Recuerdo como me seguía extrañando sentirme tan cansado con lo bien que había dormido esa noche. Recuerdo la comida y recuerdo también que echaban Grease por la televisión. Y también recuerdo el intento dolor que vino después. La larga espera en urgencias, la cara incrédula del médico al ver mi analítica, la llamada de mi amigo Mitch en la que tuve que explicarle que algo me pasaba, pero seguía sin saber el qué, la rabia que me daba el enterarme de mi ingreso y saber que suspendería los exámenes sin remedio... el viaje hasta la habitación, y las buenas noches que me dieron mis padres, claramente preocupados por mí.

Varios dias después descubrí otras cosas buenas, como la visita de todos mis familiares y sus hipótesis sobre por qué me había pasado todo, la visita de mis amigos para contarme de las últimas fiestas que habían hecho, la amabilidad de las enfermeras mientras hacían un trabajo que no tenía por qué gustarles, lo gracioso que resultaba ser el más joven de la planta, el viaje en ambulancia porque, no me digais por qué, sólo hay un escáner TAC en el clínico y no en el nuevo hospital... la alegría de la gente al saber que ya estaba de nuevo bien, el poder salvar algo de la masacre en la carrera, el terminar de recuperarme y volver a tener una vida como la de antes.

Para mi el 8 de enero ya no es un dia corriente, tiene un significado. Significa que lo más importante en esta vida no es lo que hagas con ella, sino con quien la compartes. Saber aprovechar todos los segundos que te brinda, y sentirte afortunado y agradecido (a la ciencia, o a Dios, o al karma, o a la suerte, o a todos ellos o an ninguno) de que puedes seguir un dia más en la Tierra.


Feliz 8 de enero a tod@s.

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Un loco que se aburría y dijo un dia: ¿y si me creo un blog para soltar mis chorradas filosóficas y desahogarme?