viernes 4 de noviembre de 2011

No es momento para hundirse

He de admitirlo. ¿De qué sirve darle vueltas a las cosas, cuando el tiempo nos permite solucionarlas, verlas de otra forma y decidir en consecuencia? ¿De qué nos sirve pensar que la vida no tiene sentido, cuando al dia siguiente tenemos algo nuevo a lo que enfrentarnos?

No se a vosotros, pero soy escéptico ante el fin del mundo constante que parece que se nos avecina dia si y dia también. Y ¿Por qué lo soy? Porque la vida sigue. Los malos momentos pasan, tarde o temprano, y en cuanto nos queramos dar cuenta daremos vueltas que habremos perdido el Norte.

Todos los dias nace gente, todos los dias muere gente. Todos los dias surgen nuevos amores y se rompen relaciones. Todos los días hay atracos, y todos los días se ejecutan condenas. Todos los días alguien coge un empacho mientras alguien vuelve a sufrir un gran retortijón en su estómago. Luego ¿De qué sirve desear no formar parte de este dia a día, cuando es inevitable vernos envueltos en la realidad?

No hay rincones en la imaginación humana tan grandes y profundos como para huir de la realidad, y sin embargo ¿De qué sirve? La única forma de hundirnos es rechazar a nuestras opciones de elegir.

Será que estoy cansado de quejarme, o que le he cogido el gusto a tomar las riendas de mi vida, pero no quiero que nadie me convenza de que vamos a peor. Porque siempre, siempre, se puede caer más bajo. Y siempre, siempre, podremos luchar para evitarlo. Y si no podemos hacer nada, nos levantaremos, no nos queda otra.

No podemos hacerlo solos, esto no es una lucha estrictamente personar. Hay mucha gente que nos da mil vueltas en todo, bien porque el diablo sabe más por viejo que por diablo, o bien porque han sabido salir más airosos de su realidad, o porque la han adaptado a su gusto. Nunca es tarde para aprender, y nunca es tarde para enseñar. El egoísmo es un fracaso social, y la soledad su consecuencia más inmediata.

En ese sentido, y en otros muchos, soy un completo ignorante. No puedo presumir de madurez cuando no he escrito ni la décima parte de mi vida. Hay tanta gente en este mundo, y tanto que compartir, que ni aun siendo inmortal podría llegar a conocer todo. El cambio es constante, y la única forma de enfrentarme a la tormenta es soltar el ancla y enfrentarse a las olas. Aunque acabemos encallados.

Quizás me he despertado más optimista de lo normal, y todo esto que digo no sea más que un sinsentido obra de un cualquiera. Pero ¿Eso qué importa?

Esto no ha hecho más que empezar

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Un loco que se aburría y dijo un dia: ¿y si me creo un blog para soltar mis chorradas filosóficas y desahogarme?