Inevitablemente, todos tenemos una palabra que no nos gusta, o la que podemos considerar como ese talón de Aquiles en nuestra gramática mentar. Que nos suele mal, que nos haga recordar cosas o que, incluso, nos identifique. Yo sólo tengo una:
Gilipollas.
¿Por qué? Podrían llamarme estúpido, y esa palabra podría justificarla en algo que he hecho mal, se puede tratar hasta de buenas, pero esta no. Porque, bueno, ¿Quién me dice a mi que no lo soy?
Hay que tener confianza en uno mismo y saber valorarse, eso es cierto en cualquier momento, pero como ya he dicho antes todo el mundo tiene sus debilidades, y esta es la mía.
¿Qué puedo decir para defenderme ante esa palabra? No se me ocurre nada, porque bueno...tener estudios no justifica inteligencia. Saber escribir medianamente tampoco, y menos si se expone al público en un blog en la red. No paro de equivocarme, quizás es porque no aprendo. Busco un cambio sin base, un sueño sin realidad, unos ideales que no venden, una mentalidad que no se deja comprar.
Y seamos sinceros, escribir este desahogo no demuestra mucho a mi favor.
Será cierto eso de que la verdad es lo que más duele.
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- Héctor
- Un loco que se aburría y dijo un dia: ¿y si me creo un blog para soltar mis chorradas filosóficas y desahogarme?
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