Todo vuelve, tarde o temprano. Por mucho que huyamos hacia un futuro que creemos mejor, por mucho que nos consideremos más sabios y menos ingenuos que ayer, avanzamos en una confianza que se apoya en unos cimientos enterrados en lodo. Acumular mucho peso nos va hundiendo poco a poco, y no nos queda otra que saltar.
Si saltamos al futuro, volveremos a lo mismo, y sólo en el pasado encontramos la roca sobre la que clavar nuestra identidad. Podremos cubrir todo con unas bonitas vallas para que nadie nos vea picar piedra, pero tarde o temprano a todos nos toca coger el pico y la pala.
Algunos dicen que eso es madurar, yo no lo creo así. Por muy maduro que llegues a ser, si no sabes quién eres no sabes a qué aplicar todo lo aprendido. Otras personas desprecian el egocentrismo, no se equivocan. No debemos ser el centro del universo, pero tampoco ser un asteroide que va vagando por el espacio sin órbita definida y esperando chocar contra lo primero que pille.
Queramos o no, nos vamos a ver todos y todas en esta desidía, y lo malo es que cuanto más lo retrasemos, peor.
Lo más triste es que todo acaba de empezar. Otra vez.
viernes 12 de agosto de 2011
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- Un loco que se aburría y dijo un dia: ¿y si me creo un blog para soltar mis chorradas filosóficas y desahogarme?
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