lunes 2 de mayo de 2011

A la altura de las expectativas

Impoluto de arriba a abajo, con un porte elegante a la vez que seguro, no hay viento que lo despeine ni mujer que lo posea, dispuesto a llegar tan lejos como para perderse, pero siempre con un mapa entre las mangas.

Persona previsible, alma inquebrantable, le gustaba lo predecible porque podía controlarlo. El decidía cuando amar, el decidía cuando follar. El rey de los sinpas, pared por rostro y tapia mental. Fría mirada, corazón de cuarzo, y unas profundas patas de gallo de tanto ocultar ese brillo de humanidad que a veces se refleja, ansioso por ser la máquina perfecta, que de grasa acaba entera su frente casi calva.

Vagabundo con dinero, nómada del cariño, destroza almas con saña, si le dejan, y si no, buena es la ginebra.

Esa noche no pudo prevenir ese rayo de sol que atravesó la oscura discoteca, privándole de su manto de alquitrán. Cegado por aquello que no pudo entender, vio como se reflejaba en un lejano prisma todas las caras de su vida. Las corrompidas, las mancilladas, y las pasadas. Cuando quiso cogerlo, se resbalaba. Quiso detenerlo, se le escapaba. Harto al final gritó, mientras estallaba. Ciego de un oído, sordo de la nariz y mudo de mirada

lo único que pudo notar es que la pila del reloj se acababa.

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Un loco que se aburría y dijo un dia: ¿y si me creo un blog para soltar mis chorradas filosóficas y desahogarme?